La debacle de Facebook

Facebook va de capa caída y el escándalo desatado este fin de semana por The New York Times y The Observer lo puede empujar definitivamente a un paso del acantilado. Una empresa vinculada a la campaña electoral de Donald Trump, Cambridge Analytica, usó cincuenta millones de perfiles de Facebook, obtenidos de manera irregular, para ayudar a ganar el presidente de los Estados Unidos y los partidarios del Brexit. Cómo que llueve sobre mojado, ayer tanto la Unión Europea como el Reino Unido, donde hay la empresa implicada, anunciaron investigaciones rigurosas por estos hechos, que pueden constituir uno de los más grandes robos de datos privados de la historia.

Facebook no sabe ni cómo reaccionar. Desde el viernes la empresa se equivoca en cada paso que hace y ayer empezó a bajar en picado a la bolsa, señal inequívoca –según la prestigiosa revista Wired– que ‘un huracán está a punto de llevárselo todo’.

El origen de la polémica

Cambridge Analytica es una empresa británica especializada a usar grandes cantidades de datos con finalidades políticas. La empresa ha tenido un papel fundamental en las victorias de Trump y del Brexit, creando estrategias para convencer el gran público. A partir de la denuncia de uno de los fundadores de la empresa, Chris Wylie, The New York Times y The Observer han podido demostrar que la empresa consiguió más de cincuenta millones de perfiles de usuarios de Facebook el 2014, material que usó el 2016 para orientar el voto a favor de Trump y el Brexit.

Los datos, las obtuvieron gracias a Aleksandr Kogan, que creó una aplicación de Facebook llamada Thisisyourdigitallife. Era una aplicación legal y acordada con Facebook y 270.000 personas la usaron. La aplicación pedía acceso a los datos personales de los usuarios, pero lo aprovechaba para entrar en los perfiles de los amigos de cada usuario sin que lo supieran.

A pesar de ser legal el 2014, la aplicación ya violaba dos reglas. La primera era que la información que recogía Aleksandr Kogan iba a parar a un tercero, en este caso la empresa Cambridge Analytica, cosa que no era permitida, como tampoco lo era acceder a escondidas a los perfiles de los amigos.

De todo esto Facebook se enteró el 2015 y reaccionó de la peor manera. No lo hizo público, no reconoció que le habían robado los datos de cincuenta millones de usuarios y sólo pidió a Cambridge Analytica que las destruyera, sin comprobar si lo hacía o no. En 2013, SCL, la empresa propietaria de Cambridge Analytica, se puso en contacto con Steve Bannon, el asesor político de Donald Trump, y en la campaña del presidente se usaron los perfiles robados para orientar el voto.

La denuncia

Ahora todo esto se ha sabido porque lo ha explicado y lo ha documentado Chris Wylie, un profesor canadiense de veintiocho años que fue uno de los fundadores de Cambridge Analytica. Wylie –que se define ‘gay, vegano y liberal’– es un gran experto en el uso de datos personales para objetivos políticos. Pero es muy contrario a Trump y al Brexit.

La denuncia que ha hecho a los dos diarios ha desatado una polémica enorme, de la cual Facebook primero ha probado de mantenerse apartado, aduciendo que no sabía qué hacía Cambridge Analytica, de sus datos. Viernes, cuando se publicaron los primeros artículos, Facebook se limitó a anunciar que cerraba la cuenta de Cambridge Analytica y de la empresa que es propietaria, SCL. Y dijo que en realidad los datos no habían sido robadas sino conseguidas sin acceder a las contraseñas de cada usuario. Lunes, en cambio, cuando las acciones empezaron a bajar en picado, Facebook anunció que contrataría una prestigiosa empresa externa para analizar qué había pasado y anunciaba la voluntad de cooperar con el parlamento británico en la investigación que rápidamente se activó.